domingo, 30 de junio de 2013

Ciento ochenta y uno.


Para Tom esta fue la noche en la que todo cambió. Ese muro tras el que Summer a menudo se escondía, un muro de distancia, de espacio, de informalidad, ese muro estaba cayendo poco a poco. Y allí estaba Tom, en ese mundo, un lugar en el que pocos habían sido invitados a ver con sus propios ojos.
Y allí estaba Summer, que le quería a él ahí, a él y a nadie más.
Mientras escuchaba, Tom se dio cuenta de que estas no eran historias que ella contaba a cualquiera, había que ganarse el derecho de escucharlas. Podía sentir como se derribaba el muro. Se preguntaba si alguien más habría llegado tan lejos. Y por eso las siguientes ocho palabras lo cambiaron todo:
- Nunca le había contado esto a nadie antes.

La chica de los gatos.

sábado, 29 de junio de 2013

Ciento ochenta.


Hoy hace un año. Nos escapamos por una noche del mundo y nos encontramos en un planeta, que no nos convenció del todo... así que saltamos a otro, donde encontramos un parque, al que bautizamos parque número trece. Compartimos un par de piruletas con forma de corazón que me saqué de los bolsillos, nos hicimos el amor con la mirada, aunque no nos diéramos cuenta en ese momento, y sonó "Canción húmeda"... entonces vino el beso, y otro... y lo supimos: son preciosos nuestros besos aunque nadie pueda verlos, son preciosos nuestros besos...
Después cosiste a la despedida tu declaración de amor, breve y valiente... un te quiero, frente con frente, irremediable, un te quiero.
Y ahí estábamos nosotros, entre rock and roll y escalofríos... con el corazón mojado y enganchados de por vida a un cuento distinto a cualquier otro. Somos magia, sin trucos... simplemente magia. Azúcar, nieve, tacto de colores, mordiscos, cosquillas, orgasmos, cuentos apalabrados, ochos caídos al suelo, dos idiotas con suerte, sueños susurrados al universo, magia, y un trece que a nosotros, por distintos al mundo, nos ha hecho afortunados.

La chica de los gatos.

viernes, 28 de junio de 2013

Ciento setenta y nueve.


Si yo quiero dormir, pero no me dejan (María H. Sánchez). Siempre ha sido culpa de todas esas voces que tenía en mi cabeza, y no dejaban de gritarme: "¡Viva hacer las cosas mal!" (Parkazo). Y, con ese simple argumento, conseguían sacarme siempre de la cama y arrastrarme a los lugares más insospechados. Y, ¿a quién le importa que sean las cuatro de la mañana de un miércoles y mañana tengas clase? Yo estoy bien así, paseando por un parque con un desconocido que me pareció lo suficientemente extravagante en el bar de turno.
Recuerdo cuando no paraba de repetir aquello de "Decirle a alguien que es raro porque no tienes suficiente valor para decirle que es especial" (Nicole). Lástima que ya nada sea, ni por asomo, parecido. No, ahora todo el mundo es raro y yo no me canso de decírselo, pero de ahí a que sean especiales va un trecho. Pero bueno, tiene su gracia, y es que en una de esas absurdas salidas le conocí a él. Todos sabemos que el mejor momento es aquel que ocurre un día que no te imaginas, y que te llevas imaginando años (Blanca) y, para que negarlo, yo siempre he sido la señorita romanticoide que ha soñado con que esto pasara miles de millones de veces. Aunque he aprendido a hacerme la dura. Ahora solo lloro por escrito (Srta. While). Y por supuesto nunca se lo dejo ver a nadie.
Al final, con los años, he llegado a una brillante conclusión, algo así como una filosofía de vida que se puede resumir con la frase: "Hagas lo que hagas, ámalo" (Miqui Brightside), ya sea hablar con desconocidos en un parque o llorar por escrito.

La chica de los gatos.

jueves, 27 de junio de 2013

Ciento setenta y ocho.


Aprendí que no se puede dar marcha atrás por mucho que se quiera. Tú no dependes del tiempo sino que el tiempo depende de ti, la esencia de la vida es ir hacia adelante. En realidad, la vida es una calle de sentido único. Lo que no puedas aceptar, déjalo pasar, más adelante lo vas a comprender. Que no se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos. La vida simplemente es un pañuelo... traiciones, venganza, orgullo, historias de amor que siempre tienen un fin y mayormente malos... Pensad que la vida son dos putos días y ya has malgastado uno. Hay que ir en contra del miedo y de lo que pueda pasar en el día de mañana. Llévame a los bares más oscuros, vamos a fumarnos la ciudad, vamos a bebernos tú y yo el mundo, vamos a esquivar la soledad. Y es que, el que no mira hacia adelante, atrás se queda... 

La chica de los gatos.

miércoles, 26 de junio de 2013

Ciento setenta y siete.


Ese domingo había amanecido con treinta y nueve de fiebre, y la garganta completamente rota, así que me dio por plantearte situaciones trágicas mientras desayunábamos. Te pregunté si seguirías queriéndome si tuviera una enfermedad terminal, si me faltara alguna extremidad o si un accidente de tráfico me desfigurara totalmente la cara. Tu respuesta era siempre la misma... me decías "claro, ¿eres tonta o qué?", y hacías remolinos en el café con la cucharilla, mientras mirabas como llovía fuera. Pero yo no me daba por satisfecha y volvía a las andadas... "¿y sí un día, por cualquier cosa, se me acaban los besos?".
Entonces hundiste el dedo en el bote del azúcar, me manchaste la comisura de los labios y me besaste tiérnamente hasta que no quedó ni un granito. "Mira, boba... tengo toda la certeza de que los míos son infinitos, así que te prestaría los que quisieras. Y ahora acábate la leche, tómate la medicina y a la cama... que si no, no te leo El principito, ¿eh?". Comenzó a nevar. Como estaba enferma no me dejaste salir a jugar, pero hiciste una bola de nieve gigantesca y me la llevaste a la cama para que la tirara contra la pared de la habitación.

La chica de los gatos.

martes, 25 de junio de 2013

Ciento setenta y seis.


No tengo la verdad absoluta, no soy perfecta y conmigo las cosas no son fáciles. A partir de este punto, tú tienes la opción de pasar más que una noche conmigo. Lloverá, porque siempre llueve. Y habrá mañanas en las que no tendré paraguas.
Olvidé la precaución en mi otra vida. Discutiremos seis días de los siete que tiene la semana, vislumbraremos la cama ocho. Será, cuanto menos, divertido. Eso te lo aseguro. Te lo aseguro que será divertido

La chica de los gatos.

lunes, 24 de junio de 2013

Ciento setenta y cinco.


Después de cuatro años, en que pasamos por todos los estados del amor y el desamor, nuestra historia se acabó. Tú hacia el norte, y yo hacia ningún lugar. Me escondí por donde pude, me agarré a las cinturas que pude, te saqué de las conversaciones como pude y evité ir a los lugares donde coincidíamos como pude. Así acabé, perdida en medio de la cuidad de las almas, sin rumbo, preguntándome por qué cuanto más te esfuerzas en olvidar, más recuerdas. Pasaron varios meses y tras seguir caminando por esa línea decidí tomármelo con calma. Aunque doliera. Aceptar el dolor, como el precio de las cosas más hermosas. Tú recuerdo poco a poco comenzó a picar menos, y por un tiempo, según te ibas yendo, estuve de paso por la vida. Fue raro vivir sin sobresaltos, ver como poco a poco la tristeza se iba diluyendo en el paso de los días. Así llegó el día en que supe que ya no te necesitaba. Esa noche comprendí que el fin, también es el principio.

La chica de los gatos.