lunes, 7 de octubre de 2013

Doscientos ochenta.


En algún momento hay que decidirse; los muros no mantienen a los demás fuera sino a ti dentro, la vida es un caos, somos así. Puedes pasarte la vida levantando muros, o puedes vivirla saltándolos. Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzarlos y lo único que se es que si finalmente te aventuras a cruzar... las vistas al otro lado son fantásticas...

La chica de los gatos.

domingo, 6 de octubre de 2013

Doscientos setenta y nueve.


Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por si mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales.
Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, qe unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error.
El primer curso de la Universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos ya que entre ellos siempre hay un número que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos
A ella no se lo había dicho. Cuando se imaginaban confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada.

La chica de los gatos.

Doscientos setenta y ocho.


¿Y si en vez de quererse TANTO, hubieran probado a quererse BIEN?
Nunca hicieron el amor durante horas. Ni toda la noche. Ni hubo orgasmos de esos que dicen, te hacen subir hasta las estrellas. Pero hicieron el amor muchas veces. En cualquier sitio. Hacían el amor con la mirada. Con los gestos. Con las palabras. Con el corazón. Se querían tanto que no les hacía falta una cama, ni siquiera estar en casa. Porque se querían tanto, que hacían el amor sólo con estar juntos en cualquier cafetería. Hacían el amor a gritos y luego en silencio. Se desnudaban con la ropa puesta y hacían el amor con cada poro de su piel.
La última noche, se follaron. Y ese fue el principio del fin.

La chica de los gatos.

Doscientos setenta y siete.


Es esa forma tuya de ver el mundo y de permanecer en él. Preguntándote el motivo de cada movimiento. Inquieto en tu trozo de planeta, rodeado de fórmulas y bombardeándome a teorías. Puedes razonarme cada fenómeno inesperado, cada giro aleatorio de los acontecimientos universales... Sin embargo aun sigues asombrándote cuando hacemos el amor y sientes electricidad en todo tu cuerpo.
A=(a+i+x)k. Esta es la fórmula del amor según Eduard Punset... es decir: el amor es resultado del apego persona, la inversión familiar y la sexualidad (todo ello bajo la influencia del entorno).
Pero esa electricidad, esos escalofríos, ese latir juntos y hacer magia bajo las sábanas de cualquier domingo, de desayunarnos, no pueden encerrarse en una probeta. No quiero que nadie se atreva a buscar una teoría que demuestra que cada abrazo de esos que gritan un "no te vayas nunca" es predecible. Si a ti y a mi nos consumiría perdernos algún día, si hemos llegado a explotar en mil colores que nunca han existido, quiero que le demostremos al mundo que no se trata de lógica, sino de algo más misterioso e inalcanzable que se esconde en las tripas y nos hace cosquillas en la nuca cuando nos decimos que nos queremos
(Lo nuestro no va de lógica, va de orgasmos y corazón).

La chica de los gatos.

jueves, 3 de octubre de 2013

Doscientos setenta y seis.


-No vuelvas a hacerlo.
-¿Volver a hacer qué?
-Unirte emocionalmente a alguien que te presta un mínimo de atención porque te sientes sola. La soledad es una condición humana, nadie conseguirá llenar nunca ese vacío, lo mejor que puedes hacer es conocerte a ti misma, saber lo que quieres, y no dejar que te desvíen del camino...

La chica de los gatos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Doscientos sententa y cinco.


Baila. Rie. Muerde otros labios. Roza. Siente. Desgasta la piel a besos. Respira. Vive. Folla o haz el amor, lo que prefieras. Deja que tu corazón tiemble con cada gemido. Déjate llevar. Regala tus mejores caricias, y también sonrisas. Amanece en otros brazos. Disfruta, que yo también lo hago. pero no me trates como a una más, porque no lo soy, y los dos lo sabemos.

La chica de los gatos.

martes, 1 de octubre de 2013

Doscientos setenta y cuatro.


Este año estaba lleno de planes. Y a día de hoy tu encanto aún no se ha rebajado a mi sonrisa de idiota. No te pido más. Devuélveme lo que me debes, convertido en amor una noche. Una noche. De las miles que vas a pasar en esta vida. Una. UNA. Y después olvídame si quieres... Ayer lo aprendí. Que aunque respiremos el aire del mismo bar, no nos sabe igual. Es tiempo que me debes. Por los besos que intentaste y no me diste. Algo te queda y lo sabes. Si no, mañana mismo abandono. Dime que no te encantaría y ME RINDO, te lo juro.

La chica de los gatos.