lunes, 9 de septiembre de 2013

Doscientos cincuenta.


Mira, si quieres déjame, pero no te eches más ese perfume a sueños rotos. ¿Cuándo vas a darte cuenta de que el pasado no es quien te besa la boca por la noche? Ya va siendo hora de sentar en el banquillo al maldito desengaño y que me digas lo que callas, eso que gritas en silencio. Los amores impares sólo llenan la casa de fantasmas, borrando el azúcar de los labios. Y a ti te la han colado.
¿Acaso existe edulcorante cuando viene la amargura, cuando la tristeza se empeña en salir en la foto, en aparecer donde no hay por qué? Todos te lo advierten y tú no te enteras, pero mordiste el anzuelo de los veranos perdidos y, andando con un pie en cada continente, aquel Junio se partió por la mitad. No sé que hacer, si borrarme por dentro para volver a empezar otra vez, para mirarme como ayer. ¿No creerás que me rindo tan fácilmente, no?

La chica de los gatos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Doscientos cuarenta y nueve.


Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, SE DESNUDAN. Se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se adormecen. DESPIERTAN, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan. Se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan. Fallecen. Se reintegran. Se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangulan, se aprietan, se estremecen, se tantean. SE JUNTAN. Desfallecen.
Se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan. Se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, SE ATORNILLAN, se desmayan. Reviven. Resplandecen. Se contemplan, se inflaman, SE ENLOQUECEN, se derriten, se sueldan, se desgarran, se muerden, se asesinan. Resucitan. Se buscan, se refriegan, se rehuyen, se evaden y SE ENTREGAN.

La chica de los gatos.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Doscientos cuarenta y ocho.


-Me gusta esa sensación.
-¿La de volverse estúpida?
-No, bueno, en parte; me gusta ser consciente de ello.
-Sino te explicas, no te entiendo.
-No sé muy bien como explicártelo, pero es como si lo viera todo desde fuera y a la vez lo viviera en primera persona. Soy consciente de que quiero pasar tiempo con él, quiero que me mire solo a mi. Es algo así como un egoísmo compulsivo por su parte, que gire en torno a mi.
-Vale, me he perdido... ¿de quién hablamos?
-No lo conoces. ni siquiera yo sé si le conozco del todo bien para poder dar este paso.
-¿Qué paso, ni que mierda? ¡Cómo si fueras a casarte con él!
-Sabes ese cosquilleo que recorre tu espalda, cuando sientes que alguien te está observando, levantas la vista, y te sorprende cómo inconscientemente vuestras miradas se han encontrado. Soy incapaz de tranquilizarme si él no me coge de la mano; hace que todo parezca sumamente pequeño, como si él fuera a solucionarlo todo. Me duermo en minutos, si se dedica a darme besos en saltitos por mi ombligo, y por alguna extraña razón, me pongo contentísima si le veo aparecer cuando no me lo esperaba...
-Me parece todo super-mega-hiper romántico, si te esperas dos segundos, que voy a vomitar, buuaagh, vale, ya.
-Eres un encanto.
-Ya lo sé, querida.
-Me siento vulnerable, todo esto no tiene sentido, es tan...
-Mágico, todo precioso, sisi. Solo hay una cosa que no entiendo cariño...
-Dime.
-Si tan vulnerable estás, si tan desprotegida te sientes, si tanto te gustaba... ¿por qué te dio uno de tus trastornos bipolares y no te importó que el se fuera con ella? ¿Por qué diablos te empeñas en que todo el mundo sea feliz menos tú?

La chica de los gatos.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Doscientos cuarenta y siete.


¿Has empezado a pensar alguna vez en algo que te disgustara y cuanto más pensabas en ello peor te parecía? Esto es porque cuando mantienes un pensamiento la ley de la atracción inmediatamente atrae a más pensamientos semejantes.
En cuestión de minutos generas tantos pensamientos semejantes de infelicidad que la situación parece empeorar. Cuanto más piensas en ello, peor te sientes.
Puede que hayas experimentado lo que es atraer pensamientos semejantes al escuchar una canción y luego no poder sacártela de la mente. La canción seguía sonando en tu cabeza. Cuando la escuchabas, aunque no te dieras cuenta, le estabas prestando toda tu atención y enfocándote en ella. Al hacerlo, estabas atrayendo con fuerza más pensamientos semejantes a los de esa canción y la ley de la atracción empezó a actuar aportando incesantemente pensamientos afines.
La única razón por la que las personas no tienen lo que quieren es porque piensan más en lo que no quieren que en lo que quieren. Escucha tus pensamientos y tus palabras. La gente mantiene viva la enfermedad al pensar, hablar, actuar y enfocarte predominantemente en lo que "no quiere".
Tu vida está en tus manos. No importa dónde estés ahora ni lo que te haya sucedido, puedes empezar a elegir conscientemente tus pensamientos y a cambiar tu vida. No hay situaciones sin esperanza. ¡Todas las circunstancias de tu vida pueden cambiar!
Tienes que escoger lo que quieres, pero has de tenerlo muy claro. Éste es tu trabajo. Si no lo tienes claro, la ley de la atracción no podrá concedértelo. Enviarás una frecuencia confusa que sólo atraerá resultados confusos. Quizá por primera vez en tu vida, intenta descubrir qué es lo que realmente quieres. Ahora que sabes que puedes tenerlo, serlo o hacerlo y que sabes que no hay límites, ¿qué es lo que deseas?
Pedir es el primer paso en el Proceso Creativo, así que conviértelo en un hábito. Si has de elegir y no sabes qué, ¡pide que se te aclaren las ideas! Nunca debes dejar que nada te frene en tu vida. ¡Simplemente pide!
Debes creer en lo que has recibido. Has de saber que lo que quieres ya es tuyo en el momento en que lo pides. Debes tener una fe total y absoluta.
Cómo sucederá, cómo se las arreglará el universo, no es cosa tuya. Déjale hacer su trabajo. Cuando intentas averiguar cómo sucederá, emites una frecuencia de falta de fe, de que no te crees que ya lo tienes. Crees que eres tú quien ha de hacerlo y no te crees que el universo lo hará por ti. El cómo no es cosa tuya en el Proceso Creativo. 
Confía en el universo. Confía, cree y ten fe.

La chica de los gatos.

martes, 3 de septiembre de 2013

Doscientos cuarenta y seis.


Estoy segura, en las ciudades grandes se ve pasar el tiempo, pero de puntillas, por encima de las luces, de los tejados de las casas, por encima de los lunes y de los martes y de los días de fiesta... Perdemos el Norte la mayoría de las veces, perdemos el tren, el autobús y vemos salir aviones que parece que no van a volver nunca... No te vayas a dormir esperando encontrar lo que buscas si ni siquiera sabes lo que es... En esta ciudad, lo que es, casi nunca es lo que parece, y lo bueno es que todos seguimos respirando y comiendo y andando como si nada, por mucho que se rompan los platos, se inunden las calles o te vayas. Yo solo quiero rozarte un martes cualquiera y que te vuelvas a mirar, y que luego cada uno siga su camino hasta que tengamos que encontrarnos. Lo leí una vez: "tantos sitios a los que ir, pero ninguno donde quedarse".
Subo, bajo. Voy y vengo. Al final todo el mundo vuelve. Dentro de unos años no importa, porque voy a seguir siendo yo y tú vas a seguir siendo tú, incluso más. Seguro que también vas por los bares esperando encontrarte conmigo. Una vez conocí a un chico que había decidido besar en todas partes menos en la boca, como que el que decide fumar solo Camel en vez de Malboro, o no volver nunca a un sitio... Es raro lo del tiempo, porque te hace acostumbrarte a las cosas, a los gestos... Al final por mucho que pese, también te acostumbras a que la gente se vaya y parece que todo se te escapa de las manos... Si lo piensas, dan ganas de salir corriendo. Así es como funciona todo ¿no? Eres joven hasta que no lo eres. Quieres, hasta que dejas de hacerlo... Lo intentas y lo intentas pero al final, te ríes hasta que lloras, lloras hasta que terminas riéndote a carcajadas, y mientras, claro, el mundo gira...
Tampoco espero encontrarte cuanto antes, solo quiero andar... ¿Sabes? yo también habría visto 43 puestas de sol contigo... Déjame que me pierda, que te use, encuéntrame aunque sea a destiempo, eso es lo que mejor se nos da, nunca cuando tiene que ser... En mis cuentos la princesa era feliz a ratos, pero comía siempre perdices, fuera o no fuera azul el príncipe. Deberían enseñar a reírse más en el colegio. Deberían aprender a enseñar como se quiere para siempre. A no quedarse quieto si no se sabe a donde ir. Deberías volver. Voy a correr hacia atrás, como cuando rebobinas una frase que te gusta de cualquier película para escucharla otra vez, y voy a llorar tranquilamente comiendo palomitas si me da la gana. No pienso contar hasta diez si quiero gritar...

La chica de los gatos.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Doscientos cuarenta y cinco.


A veces suceden cosas en la vida, cosas inesperadas, bonitas pero temibles por lo buenas que pueden ser. Sientes miedo, miedo a equivocarte, a tomar la decisión incorrecta, a enamorarte demasiado del momento que estás viviendo.
Pero no temas, no pares, no te rindas, porque la vida está para vivirla en cada momento, así que disfruta del presente y no le temas al futuro. Un futuro que debe de estar cargado de experiencias, y no importa si el resultado es bueno o malo, sino lo que aprendes de ellas cuando acaban, los recuerdos que te dejan y los buenos momentos que has pasado viviéndolas.
Y eso es lo verdaderamente importante, ya que no hay día más perdido que aquel en el que no hemos reído. Recuerda que es de héroes sonreír cuando el corazón llora. Y lo que debes saber es que si luchas puedes perder, pero si no luchas ya estás perdido.

La chica de los gatos.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Doscientos cuarenta y cuatro.


Tengo la sospecha de que cuando me dé la vuelta ya no estarás. Que cuando quiera irme tú no sujetarás mi mano diciéndome que me quede a tu lado, tengo esa sospecha desde hace un tiempo. No tengo ni idea de lo que haré mañana, ni pasado... no sé lo que quiero en un futuro, ni sé lo que quiero dentro de un mes, pero sé que quiero estar contigo. Con una porción de segundo soy feliz, con migajas tuyas yo puedo comer durante un buen tiempo, pero no te das cuenta, o es que quizás yo no me esfuerzo demasiado para que te des cuenta.
No soy igual a los demás, soy la persona más rara que te puedas encontrar, pero soy así, y sé que no te gustan mis defectos y que te gustan mis virtudes, mis tonterías... Lo sé porque puedo ver tu cara de tonto cuando me miras, lo sé porque noto como te ríes cuando hago o digo algo gracioso. Quizás esté equivocada y en realidad piensas en mi, en realidad me quieres aunque sea un poco, pero algo me quieres y con eso soy feliz... Solo me conformo con 5 minutos de tu amor, y 5 minutos más y luego otros 5...

La chica de los gatos.