lunes, 10 de marzo de 2014

Sesenta y ocho.


Me da vertigo el punto muerto y la marcha atrás, vivir en los atascos, los frenos automáticos y el olor a gasolina. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido. 
Me quedo parada frente al mar mientras el mundo gira.

La chica de los gatos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario