viernes, 14 de febrero de 2014

Cuarenta y cinco.


Hundida yo estaba, ahogada en soledad mi corazón lloraba de un vacío total, todo lo intenté por donde quiera te busqué, eras tú mi necesidad. Triste y desolada ya no pude soportar, mas desesperada era imposible estar, todo lo intenté por donde quiera te busqué eras tú mi necesidad, alce mi rostro y... Llegaste tú y todo cambió, llegaste tú y la esperanza triunfó, llegaste tú y volví a nacer. Por tanto tiempo quise buscar la solución a este gran vacío, llegaste tú y por completo mi vida cambió.

La chica de los gatos.

jueves, 13 de febrero de 2014

Cuarenta y cuatro.


Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío... El amor concede a los demás el poder para destruirte. 

La chica de los gatos.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Cuarenta y tres.


Quiero que me oigas, sin juzgarme. Quiero que opines, sin aconsejarme. Quiero que confíes en mi, sin exigirme. Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi. Quiero que me cuides, sin anularme. Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi. Quiero que me abraces, sin asfixiarme. Quiero que me animes, sin empujarme. Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi. Quiero que me protejas, sin mentiras. Quiero que te acerques, sin invadirme. Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas. Quiero que sepas, que hoy, hoy puedes contar conmigo.

La chica de los gatos.

Cuarenta y dos.


-Has dormido profundamente, no me he perdido nada -sus ojos centellearon-. Empezaste a hablar en sueños muy pronto...
Gemí.
-¿Qué oíste?
Los ojos dorados se suavizaron.
-Dijiste que me querías.
-Eso ya lo sabías -le recordé, hundí mi cabeza en su hombro.
-Da lo mismo, es agradable oírlo.
Oculté la cara contra su hombro.
-Te quiero -susurré.
-Ahora tú eres mi vida -se limitó a contestar.
No había más que decir por el momento. Nos mecimos de un lado a otro mientras se iba iluminando el dormitorio. 

La chica de los gatos.

lunes, 10 de febrero de 2014

Cuarenta y uno.


Está buen dudar, reflexionar... incluso el miedo está bien. Pero a veces hay que animarse y avanzar, dar por fin ese paso que tanto nos cuesta y tanto miedo nos da.
Juntar coraje y atreverse a hacer eso que hay que hacer, da pánico. Pero una vez que dimos el primer paso, el miedo desaparece y ya todo es más fácil. Una vez que perdimos el miedo, y lo hicimos, casi da risa pensar que eso daba tanto miedo. Y al final... al final fue tan fácil.

La chica de los gatos.

Cuarenta.


¿Qué es la amistad?
La amistad es una cajita de cristal, pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor. Un cristal fino donde te reflejas, material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca. Un amigo es más que una persona... algo que no es físico, algo que siempre llevas, es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes, eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver, porque el amor no se ve, no se toca, no se huele, simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal. A veces lo miras a los ojos, a veces sientes su presencia, sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes. Es aquello por lo que darías todo.

La chica de los gatos.

Treinta y nueve.


Tal vez podrás cambiar mi piel por otra que no tenga nada que decir. Tal vez soy yo la que se equivoca cuando pienso que has cambiado. Y mi melancolía me provoca mil ganas de verte, no me han avisado que esto se termina, no se me hace fácil olvidar... Déjame besarte una vez más, regresar de noche convertido en sueño, no es tan fácil desprenderme de tu corazón, no es tan simple desafiarte amor y tenerte atado a algún motivo... Ser la sombra en tu camino.

La chica de los gatos.