lunes, 10 de febrero de 2014

Treinta y ocho.


Mírate, estás aquí, muy cerca de tu sueño.
Estás tan cerca de cumplirlo y sin embargo estás temblando, por favor no dejes que el miedo te domine, escucha solamente a tu voz interior, esa que se revela cuando te quedas callado, que estalla cuando te guardas los besos, que llora de rabia cuando bajas la cabeza.
Tú sabes que es lo que realmente quieres, no te detengas y hazlo.
A lo mejor perdiste muchas cosas a lo largo del camino, sueños, amigos, ilusiones. Quizás alguien te rompió el corazón en mil pedazos, aun así no pierdas nunca la fe en ti mismo, repítele a tu corazón que nunca es tarde, que siempre hay tiempo para empezar de nuevo y vas a ver como empieza a latir con renovadas fuerzas.

La chica de los gatos.

Treinta y siete.


Aquel día en aquel sueño soñando soñé,
que estaba soñando contigo, bajo un cielo
de estrellas mil, hay que ver, precioso, precioso.
Y en aquel mar que no nos pudimos bañar, por ser tan caprichosos...

La chica de los gatos.

Treinta y seis.


Un día soñando en un sueño soñé, que estaba soñando contigo,
soñar con hacerte el amor y soñé que no estaba dormida,
sueño que sueño, piel con piel, calor con calor...
cuerpo con cuerpo y aquel color de tu pelo y tu piel a la vez, aún despierta y recuerdo.

La chica de los gatos.

Treinta y cinco.


Porque tú iluminas mis días con tu sonrisa, tú, solo tú consigues hacerme sentir unas mariposas en la barriga, solo tú consigues que me ría por cualquier tontería, solo tú consigues que sea yo misma contigo, solo tú y no te tengo.

La chica de los gatos.

lunes, 3 de febrero de 2014

Treinta y cuatro.


Eres lo que quiero, eres lo que necesito, tu eres todo... Solo dame un tiempo para olvidarme de ti, solo dame el aliento para poder sobrevivir, esconderte detrás de tus sentimientos no va a servir, si tu lo eres todo para mi.

La chica de los gatos.

Treinta y tres.


Deseo, espero y quiero que me mires a los ojos. Y que no hagan falta palabras para responder mis pensamientos. 
Estarás aquí y aunque el miedo a correr te pueda echar para atrás, las ganas de seguir te impulsen a probar. 
Dime que no te importa equivocarte, que el conocerme te ha hecho aprender a elegir, a creer. Que las generalizaciones no son promesas y que ves en mi algo que jamás verás en ningún otro lugar...

La chica de los gatos.

Treinta y dos.


Cuando estás completamente sola, y te acuerdas de esa persona por infinita vez al día, y recuerdas los momentos que habéis compartidos, todos y cada uno de ellos, algunos buenos y otros malos, pero todos especiales a su manera. Y que todo haya acabado así sin más, y que serías capaz de dar tu vida solo por estar con él, la persona que supo hacerte sentir lo que no sentiste con nadie y que ahora parece haberse olvidado de todo lo vivido, de todos los te quiero, de cada mensaje, de cada mirada...

La chica de los gatos.