martes, 7 de enero de 2014

Siete.


Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino puede servir. Los cruces de camino dan miedo. Partir da miedo. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabes hacia donde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento.
A veces hay que tirar el equipaje, y como una pluma, dejarse llevar por el viento. Como decía el poeta González Tuñón, "para que a cada paso, un paisaje, una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña, y su muerte pequeña". Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos, para poder decir estuve en tal sitio, para poder decir estuve en tal pasión, para poder decir estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa. Para poder decir yo estuve ahí. Para poder hacer todo eso, es necesario no temerle a partir, ni a volver. Porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y vuelven, si no sabemos hacia dónde ir, hay que dejarse llevar por el viento.
El viento lleva y a la vez trae. El viento nos puede llevar a lugares insospechados. Flotando en el aire, están todas las preguntas y todas las respuestas. Y flotando en el viento, iremos a donde debamos ir.

La chica de los gatos.

Seis.


Los grandes momentos de la vida están llenos de preguntas. Los grandes encuentros de la vida están llenos de interrogantes. Cuando llega el gran momento, uno cree haber contestado todas las preguntas; cree estar listo. Ya en ese momento, uno cree tener las respuestas y reacciona. Pero siempre surgen nuevos interrogantes. Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué. Eso es lo que siempre nos preguntaremos.
¿Importa dónde vamos?¿Hay que tener una razón para hacer todo lo que hacemos? Vivimos deteniéndonos con preguntas. ¿A dónde vamos?¿Cuál es el camino?¿Qué sentido tiene todo? Nos llenamos de preguntas. ¿Y si no llego?¿Y si no te encuentro?¿Y si te pierdo?
¿Qué?¿Cómo?¿Cuándo?¿Dónde?¿Por qué? Todas las preguntas tienen la misma respuesta. ¿Qué es esto? Un viaje. ¿Cómo he llegado aquí? Viajando. ¿Cuándo? Durante el viaje. ¿Dónde estoy? En el viaje. ¿Por qué? Por el viaje. De regreso a casa, a la luna, al centro de la tierra o al interior de uno mismo. Todo es un gran viaje, en el que sabemos de dónde partimos, pero no a dónde llegaremos. Y eso... eso es lo más divertido del viaje.

La chica de los gatos.

Cinco.


Tú quieres que alguien te desvele todo sobre el amor en unas pocas frases magistrales y la verdad es que es algo muy difícil de definir. El amor es la compenetración con una persona que te parece lo más maravilloso del mundo. Para saber si estás enamorada no hay que hacer mucho, sólo fíjate como te alteras cuando aparece la persona a la que quieres, te empozan hasta a sudar las manos.
Cuando amas de verdad a alguien, pues no le agobias, te pones en su papel y realmente haces cosas para que él sea feliz. No es un sentimiento egoísta, basado en cuánto te quiero, cuánto te necesito o cómo me gustaría que hicieras todo lo que yo quiero, sino un amor más maduro, más desinteresado. Cómo colaboro a que seas feliz, cómo te hago sentir bien o hacerte sentir importante...
Por muchos consejos que te de, creo que es algo que aprenderás tú sola cuando llegue.

La chica de los gatos.

Cuatro.


Es cuestión de tiempo entre desear algo y conseguirlo. El problema es que ese tiempo puede ser eterno. 
Cuando queremos algo lo queremos ya, por algo lo queremos ¿no?
La ansiedad, esa obsesión por que el futuro sea hoy, ese capricho del deseo inminente, esa comida rápida difícil de digerir. Hay que esperar sin desesperar. ¿Y si esperas para nada? No hay que apurarse, porque vale la pena esperarlo.
Yo se que las cosas que importan de verdad necesitan tiempo. Y se que no hay que apurarse. Pero cuando quiero algo necesito señales claras de que eso va a llegar, si no me desespero. La incertidumbre me mata, me vuelve insegura, me hace dudar de si eso que quiero va a llegar alguna vez.
Tal vez por eso necesito alguna prueba, alguna certeza que calme esta ansiedad.
La espera es larga, pero es tan corta la vida. Y uno quiere todo ya. Tal vez por esa ansiedad, uno termina perdiendo justamente eso que tanto quiere. Las cosas que realmente importan llevan tiempo. Las cosas que valen cuestan trabajo, si no, ¿cómo aprenderíamos a valorarlas?
Por esa obsesión de que las cosas sean hoy, ya, como uno quiere, te puedes perder y no ver lo que realmente ya tienes.

La chica de los gatos.

Tres.


Y en el momento en que una se escapa de tus ojos ya no hay vuelta atrás, ese sentimiento te domina y da lugar a una tempestad. Todo lo que llegaste a aguantar se desata como un huracán destrozando tus pequeños avances.
De nada sirvió ese esfuerzo que en cuestión de segundos se derrumba para volverte al punto de partida
Y es tanta agua que derramas que se te olvida el motivo por el qué empezó todo. Hasta tu corazón se ahoga entre tanta agua llenando el vació que lo hace naufragar...
Y cuando estás en el estado inconsciente en que ves que tu corazón corre el riesgo de morir congelado en esas aguas heladas más propias del polo norte que de tus ojos hay algo que te eriza la piel y te rescata de tu propio naufragio... Y a medida que te saca a flote empiezas a notar otra vez ligereza y que tu corazón se niega a desistir... que siguen quedando fuerzas en ti... que pese a que tu te dabas por perdida al final quien manda es él.
Y es otra vez empezar a recomponerte hasta dejarte en el punto donde te quedaste antes de que el huracán acabara con el trabajo de los últimos días, meses, años... Como si dejaras la película a la mitad y en vez de volverla a coger por el sitio donde pusiste pausa vuelves a empezarla de nuevo..
La historia se repite una vez más, al final te sabes hasta el guión, como si fueras experta en inicios pero novata con los finales.

La chica de los gatos.

jueves, 2 de enero de 2014

Dos.


William Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe.

La chica de los gatos.

miércoles, 1 de enero de 2014

Uno.


¿Cuánto dura una recta en el punto exacto en el que se cruza con otra? Puede durar años, puede causar destrozos irreparables y secuelas irreversibles...
Puede hacerte la persona más feliz del mundo, pero como todas las rectas perpendiculares, solo existe un punto de encuentro.

La chica de los gatos.