martes, 28 de enero de 2014

Veintiocho.


A veces es más fácil enamorarse de un desconocido que de alguien cercano a ti. El hecho de mostrarse sin prejuicios, el no tener miedo a defraudar a alguien, nos quita la máscara. Nos desnuda las palabras que nunca pensábamos que diríamos.
Un desconocido no sabe cómo quiere que seamos. Nos mira a la cara, sin miedo a decepcionarse con lo que vea en nuestros ojos. Nos empieza a descubrir tal y como somos...

La chica de los gatos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario